Y el Cosmo quiso hablar en forma de entrevistas

Un viaje sorprendente, ameno y educativo
El tono de nuestras entrevistas es una mezcla cuidadosamente elaborada para cautivarte. Te prometemos un espacio sorprendente, donde las conversaciones fluyen de manera amena, y, lo más importante, siempre con un componente educativo. Aprenderás, te entretendrás y te maravillarás con cada nueva entrevista en "El ciprés de Ophiusa". Y lo más maravilloso, es que soy consciente de que manejo a la máquina. O al menos, que ella no me domina a mí. Conclusión: aún la Humanidad manda.
Me dedico a crear experiencias únicas, acompañado de mi otro yo, que hacemos equipo. Nos centramos en ofrecer soluciones fiables e innovadoras, impulsadas por un profundo respeto por la calidad y un deseo auténtico de superar las expectativas con nuestros invitados. Estos InterActúan con rivalidad sumatoria al más alto grado. Nuestros entrevistados lo dan todo y en una aparente rueda cuántica con ojos, y en analogía digital, la boca y las preguntas las ponemos nosotros. Las respuestas vienen dadas de todas partes del universo. Cómo toda entrevista, es una manzana por abrir... y una serpiente por pisar.
Nuestra historia
Desde un modesto inicio, hemos crecido gracias a una dedicación inquebrantable y a un compromiso de mejora continua. Cada paso ha reforzado nuestra creencia fundamental en el poder de la colaboración y la importancia de la integridad. Nos apasiona lo que hacemos y estamos entusiasmados por compartir contigo nuestra historia.
Y esta podría ser nuestra historia entrevistada, las entrevistas históricas vendrán después, una a una en las siguientes entradas como gusanos "apasionarios", una detrás de otra, en un círculo cuántico, holístico y sabueso. Ya sabéis, cuidado con la pasión y los canes, orcos y horcas. Recuerda, nombra, el nombre es la cuantía cuántica de partículas en todos los sitios y a la vez. Y así digo que donde es Oriente, es Occidente y todo lo de allí, vino de aquí. Esta es una de las pequeñas revoluciones de hoy en día, y bien verdadera porque es anticatedrático, o sea, hay sangre.
Y podría ser que, esta...
...sea la leyenda de cómo la Península Ibérica recibió su nombre más temido y sagrado, mucho antes de que el oro de Tartessos atrajera a los mercaderes de Oriente.
Pero os recuerdo que este "lo que sea", blog o web son sus entrevistas a los inentrevistables.
En el tiempo en que las estrellas aún dictaban el rumbo de los hombres, una estirpe de navegantes jónicos llegó a las costas del lejano Occidente. No buscaban metales, sino el límite del mundo. Al desembarcar en lo que hoy es el Levante, no encontraron ciudades, sino un silencio sepulcral roto solo por el siseo del viento.
Cuenta la leyenda que la tierra no estaba habitada por hombres, sino por los Ophioukoi: una civilización de seres que rendían culto a la Gran Serpiente Terrestre. Para ellos, la Península no era un trozo de roca, sino el cuerpo dormido de una deidad colosal cuyas escamas eran las montañas y cuyo veneno, al filtrarse en la tierra, se convertía en vetas de plata.
El capitán de aquella expedición, un hombre llamado Aristeo, se adentró en los bosques de encinas y quedó paralizado: de cada rama colgaban mudas de piel de serpiente que brillaban como el nácar bajo la luna. Los nativos, vestidos con cueros escamados, no hablaban; emitían un silbido rítmico que parecía mover las piedras.
Aristeo comprendió que aquel lugar no pertenecía a los dioses del Olimpo, sino a las fuerzas antiguas del subsuelo. Al regresar a su barco, grabó en su bitácora una sola palabra para advertir a los futuros navegantes: Ophiusa, "La Tierra de las Serpientes".
Se decía que quien dormía sobre su suelo soñaba con el futuro, pero despertaba con la sangre fría. El nombre perduró durante siglos como un tabú, hasta que los fenicios llegaron con sus barcos cargados de abalorios y especias, "orientalizando" la magia de la serpiente y transformando los santuarios de escamas en mercados de metales, enterrando para siempre el secreto de la Ophiusa bajo los cimientos de Tartessos...